Esta semana deseo invitarte a reflexionar respecto de que la vida cristiana no se sostiene por impulso o por simple tradición, sino que crece cuando decidimos dirigir el corazón hacia Dios con propósito. Al acercarnos a Semana Santa, el tiempo de Cuaresma nos invita precisamente a eso: ser intencionales en buscar más de Cristo.
El salmista lo expresó con claridad:
“Oh Dios, tú eres mi Dios; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti.” Salmo 63:1
La intencionalidad comienza con hambre espiritual, entonces no esperamos a que las circunstancias nos empujen; tomamos la decisión consciente de buscar al Señor. Apartamos tiempo para orar, abrimos la Palabra de Dios con reverencia y creamos espacios de silencio donde Dios pueda hablarnos.
Ayuno que crea espacio para Dios
Vivimos rodeados de estímulos constantes, el trabajo, los estudios, las responsabilidades y “las redes sociales” con un flujo ininterrumpido de información que puede fragmentar nuestra atención y enfriar nuestra sensibilidad espiritual. Por eso, durante la Cuaresma, un ayuno digital puede convertirse en una disciplina poderosa.
Jesús enseñó: “Tu Padre que ve en lo secreto te recompensará.” Mateo 6:18
El ayuno no es exhibición externa, sino disposición interna. Cada minuto que dejamos de invertir en distracciones puede transformarse en oración, reflexión o lectura bíblica. No es desconexión por legalismo; es conexión con propósito.
Purificación del corazón
Ser intencionales también implica examinar el interior. David clamó: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.” Salmo 51:10
La Cuaresma es un tiempo para permitir que el Espíritu Santo revele aquello que necesita ser corregido: actitudes, resentimientos, falta de perdón, apatía espiritual; así la purificación no es condena sino que se convierte en preparación.
Preparar la tierra antes de la flor
Un jardinero dedicó semanas a podar, limpiar y remover impurezas antes de que aparezcan las flores de primavera. Cuando le preguntaron por qué tanto esfuerzo previo, respondió: “La primavera comienza cuando preparo la tierra.”
Te invito a considerar que la Semana Santa es la flor, la Cuaresma es la preparación del terreno. Si somos intencionales ahora: reduciendo distracciones, profundizando en oración, examinando el corazón, perdonando, buscando, adorando… llegaremos a la cruz con sensibilidad renovada y celebraremos la resurrección con gratitud genuina.
Hebreos nos exhorta:
“Despojémonos de todo peso… y corramos con paciencia… puestos los ojos en Jesús.” Hebreos 12:1–2
Esa es la invitación de este devocional ¡quitar peso!. Fijar la mirada y avanzar con propósito.
Que esta temporada no pase como una fecha más del calendario, seamos intencionales. Busquemos más de Cristo. Preparemos el corazón para contemplar la cruz y celebrar la victoria del Señor resucitado.
Un abrazo de Bendición,
Coronel Leonardo Fernández
Muy bonita reflexión!! Vivir con intención… Gracias Bendiciones
¡Aleluya!
Amén, preparemos el camino; la tierra, para que el Señor de un jardín lleno de flores. Que nuestra vida sea intencional en la búsqueda constante de nuestro Señor. Gracias Coronel por ésta reflexión. Le envío un saludo desde México.
Muchas gracias Coronel de bendicion. A Dios sea la gloria