Desde el Cuartel Territorial, Costa Rica, Marzo de 2026.
Amados Salvacionistas,
Les saludamos con profundo afecto en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. En este tiempo sentimos en nuestro corazón la necesidad de recordar juntos una verdad que nos identifica como pueblo de Dios, para recordar lo que ha estado escrito desde el inicio en nuestras banderas y en nuestra herencia espiritual: la Santidad.
El apóstol Pedro nos recuerda con claridad: “Sed santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” 1 Pedro 1:15-16. Esta no es una invitación opcional, ni una meta reservada para unos pocos; es el llamado de Dios para todo su pueblo.
A lo largo de la historia del Ejército de Salvación, muchos hombres y mujeres han mantenido viva esta convicción. Entre ellos, el Comisionado Samuel Logan Brengle, recordado como uno de los grandes maestros de santidad dentro de nuestro movimiento. Él nos recordaba que la santidad no es una idea abstracta, ni una perfección imposible, sino una obediencia sincera del corazón a la voluntad de Dios, sostenida por su gracia y el poder del Espíritu Santo.
El Comisionado Brengle advertía con profunda seriedad que si los salvacionistas descuidamos la santidad, corremos el riesgo de perder aquello que nos dio vida espiritual. Decía que la santidad, la doctrina, la experiencia y la acción, son lo que debemos mantener, pues sin esto podríamos conservar títulos, estructuras y actividades, pero perderíamos el poder espiritual que transforma vidas.
Estas palabras no deben producir temor en nosotros, ni preocupación o comparaciones, sino el despertar de un anhelo renovado. Porque la santidad no nace de nuestros propios esfuerzos, sino de una relación viva con Cristo. Es el fruto de un corazón rendido, de una vida que cada día vuelve a la presencia de Dios en oración, en su Palabra y en obediencia.
El Comisionado Brengle aconsejaba algo tan sencillo como profundo: permanecer en la voluntad de Dios, buscarle cada día, no descuidar la oración secreta, leer la Biblia y ayudar a otros. En esas prácticas sencillas, el Espíritu Santo obra silenciosamente, purificando nuestros corazones y moldeándonos a la imagen de Cristo.
Entonces comprendemos que la santidad nunca es egoísta, ya que estamos convencidos que la vida santa siempre se convierte en misión. Así, la santidad produce hombres y mujeres que aman profundamente, sirven con humildad y anuncian a Cristo con valentía.
Queridos salvacionistas, hoy más que nunca nuestro mundo necesita ver a Cristo reflejado en su pueblo; no son nuestras palabras ¡es nuestra forma de vivir!. En nuestra pureza, en nuestra integridad, en nuestra humildad, en nuestro amor por los perdidos y en nuestra fidelidad a Dios.
El desafío para este mes se presenta ante nosotros: “Señor, aquí estamos. Haz tu obra en nosotros”. Renovemos nuestro compromiso. Acerquémonos nuevamente al Señor con corazones abiertos y digámosle: “Señor, haznos un pueblo santo. Purifica nuestras motivaciones. Renueva nuestro amor por Ti. Llénanos nuevamente con tu Espíritu”.
Que cada soldado, cada oficial, cada creyente pueda escuchar hoy la suave voz del Espíritu Santo llamándonos a una consagración más profunda. Y que podamos responder juntos, con humildad y esperanza: “Señor, aquí estamos. Haz tu obra en nosotros”.
Con afecto pastoral, ¡con paz y gozo!
Coroneles Evangelina y Leonardo Fernández
Ejército de Salvación – Territorio Norte de Latinoamérica
muchas gracias por esta carta estimados coroneles, leerla fue de bendición para mí vida y de motivación.
es bueno y saludable parar de correr para tomarnos el tiempo de examinar nuestra condición, y replantear si estamos bien para continuar, creo que la santidad se debe nutrir a diario y no perder de vista lo que verdaderamente debemos buscar, agradar a Dios con nuestra forma de vivir, y enseñar a otros a vivir sanamente en Dios.
Le soy muy honesto las palabras de *títulos, estructura y actividades* me puso a pensar mucho…me preguntaba que estoy reflejando como oficial? que reflejamos como organización y sobre todo si estamos priorizando la santidad…o sin darnos cuenta encajados más en la descripción del Comisionado Brengle… sólo Dios sabe.
nuevamente muchas gracias por esta carta, que Dios les bendiga.