MARCHEMOS

Desde el Cuartel Territorial, Costa Rica, Mayo de 2026.

Amados Salvacionistas del Territorio Norte de Latinoamérica,

Reciban nuestro saludo fraternal y pastoral con profundo cariño en el Señor.

Al pensar en cada uno de ustedes (oficiales, soldados, adherentes, voluntarios, jóvenes, niños y amigos del Ejército de Salvación) nuestro corazón se llena de gratitud. Servimos en países diferentes, con culturas, desafíos y realidades distintas, pero todos formamos parte de una misma misión y marchamos bajo una misma bandera: la de Jesucristo.

Una vez más, en el mes de mayo, queremos compartir una sola palabra con ustedes: MARCHEMOS.

No es una orden fría o militar, es una invitación espiritual. ¡Marchemos juntos!. ¡Marchemos con propósito!. ¡Marchemos sabiendo que somos parte de algo mucho más grande que nosotros mismos!.

A veces, en medio de la rutina, con las responsabilidades y desafíos que enfrentamos, ya sea por las tareas del ministerio y de la vida diaria, podemos olvidar el privilegio de pertenecer al pueblo de Dios. Podemos sentir que nuestro trabajo o servicio es pequeño, silencioso o poco visible.

Pero queremos recordarles algo importante: cada acto de fidelidad cuenta en el Reino de Dios. Cada clase enseñada. Cada visita pastoral. Cada oración en silencio. Cada comida compartida. Cada palabra de esperanza. Cada uniforme lavado, planchado y vestido con humildad y amor. Cada reunión celebrada. Cada problema enfrentado. Cada correo enviado. Cada mensaje de aliento. Nada pasa desapercibido delante del Señor.

La historia de Jericó nos deja una enseñanza poderosa para este tiempo. Dios le dio al pueblo de Israel una instrucción que parecía extraña: marchar alrededor de la ciudad durante varios días antes de ver la victoria.

Humanamente, no tenía sentido. No era una estrategia militar lógica. Pero la victoria nunca estuvo en la fuerza del pueblo; estuvo en la presencia de Dios que marchaba con ellos. La Escritura en Josué 6:20 dice:

«Cuando los sacerdotes tocaron los cuernos de carnero, el pueblo gritó tan fuerte como pudo. De repente, los muros de Jericó se derrumbaron.»

El muro cayó no porque Israel fuera poderoso, sino porque Dios estaba en medio de Su pueblo. ¡Qué importante es la presencia de Dios! Ese fue el tema de nuestra última Reunión Territorial de Oración, y su presencia sigue siendo nuestra esperanza hoy.

Como Ejército de Salvación, podemos tener recursos limitados, contextos difíciles o desafíos enormes; incluso nosotros los Oficiales podemos equivocarnos y hasta tomar malas decisiones; pero nunca olvidemos esto: la presencia de Dios sigue marchando con Su Ejército.

No avanzamos solos. No servimos en nuestras propias fuerzas. No caminamos sostenidos únicamente por estrategias humanas. No se trata de nosotros porque es el Señor quién va delante de nosotros.

Quizás algunos hoy estén con sensaciones encontradas. Tal vez otros se pregunten si su esfuerzo realmente está dando fruto. Puede que haya quienes enfrentan oposición, necesidad o desánimo. Pero queremos animarlos a no detenerse: ¡Sigan marchando!. Aunque todavía no vean caer los muros. Aunque el terreno parezca difícil. Aunque la respuesta tarde en llegar. Porque muchas veces Dios obra mientras Su pueblo simplemente permanece obediente.

La marcha alrededor de Jericó también requería unidad. Nadie podía avanzar por separado. Todos debían caminar juntos, confiando en la dirección del Señor. Y eso es precisamente lo que necesitamos en este tiempo en nuestro Territorio Norte de Latinoamérica: un Ejército unido, humilde y dependiente de Dios. No centrado en protagonismos personales, sino enfocado en la misión de llevar esperanza, salvación y santidad al mundo.

El apóstol Pablo escribió en 1 Tesalonicenses 5:16 al 18 dice:

«Manténganse siempre alegres. Nunca dejen de orar. Sean agradecidos en toda circunstancia.»

Marchar con Dios implica precisamente eso: perseverar con fe, aun cuando todavía no vemos el resultado final.

Queridos Salvacionistas, ustedes son importantes. Son necesarios. Son parte de una obra mucho más grande de lo que imaginan ¡Somos un Ejército Internacional!. Cada Cuerpo, cada Avanzada, cada miembro del MCC (Ministerio de Cuidado comunitario), cada Colaborador, cada Ligueña o Joven Soldado… todos somos parte de lo que Dios está haciendo en nuestro Territorio, así que, en los diez países debemos marchar conscientes de que la presencia de Dios sigue guiando a Su pueblo.

Durante este mes, tomen un tiempo personal y congregacional para orar juntos por la presencia de Dios en sus Cuerpos y Ministerios. Lean Josué 6 y pregúntense: ¿qué “murallas” estamos enfrentando hoy? Luego, decidan dar un paso concreto de obediencia y fe, aun antes de ver la respuesta. Recuerden: los muros no caen solamente por esfuerzo humano; caen cuando el pueblo de Dios marcha en Su presencia.

Con amor pastoral y esperanza en Cristo,

Coroneles Evangelina y Leonardo Fernandez

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