Al cerrar este año elegimos tomar unos minutos para recordar y celebrar. Lo que Dios hizo, lo que floreció, lo que avanzó y lo que fue afirmado por Su gracia. La gratitud nos permite mirar el camino recorrido y reconocer que Dios estuvo presente en cada paso.
La Palabra nos anima a levantar la mirada y agradecer: «Den gracias al Señor por todo lo que él ha hecho; proclamen por todo el mundo sus obras» Salmos 105:1
Este año que está terminando fue un tiempo de logros, conquistas espirituales y decisiones bien orientadas; ¿lo crees así? como comunidad de fe supimos reconocer oportunidades y responder con obediencia. Elegimos invertir nuestro tiempo en la oración, en las personas, en la misión, en el servicio, y vimos cómo Dios honró esas elecciones; ¿estás en paz con las decisiones que tomaste?
El apóstol Pablo nos recuerda una verdad fundamental: «Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos» Gálatas 6:9
También fue un año donde, en muchos momentos, elegimos la humildad por encima del reconocimiento, el servicio por encima de la comodidad y el sacrificio por encima del beneficio personal. En un mundo que insiste en medir el éxito por el dinero y la acumulación, decidimos recordar que el Reino de Dios se edifica con otras prioridades.
Jesús mismo nos advierte con amor y claridad: «Pues, ¿Qué beneficio obtendrás si ganas el mundo entero, pero pierdes tu propia alma?» Mateo 16:26
Nuestro fundador El General William Booth fue contundente al hablar del peligro de una fe seducida por lo material. Él dijo: “El mayor peligro para la obra de Dios no es la persecución, sino la prosperidad que enfría el corazón.”
Celebramos este año porque vimos corazones generosos, manos dispuestas y vidas entregadas. Elegimos sembrar en lo eterno, y hoy reconocemos con gratitud que esa inversión produjo fruto. Entonces, al acercarnos a un nuevo año, no lo hacemos desde la ambición, sino desde la consagración. No desde el afán de tener más, sino desde el deseo de amar mejor y servir más profundamente a nuestro Dios.
Desafío para cerrar el año
Toma unos minutos en oración y pregúntale al Señor: ¿Dónde estoy invirtiendo mi tiempo, mis recursos y mi corazón? Elegí conscientemente una forma concreta de servir o dar en el nuevo año, como acto de gratitud y confianza en Dios. Recordá: lo que se entrega en humildad, Dios lo multiplica con propósito eterno.
Sigamos caminando juntos, con un corazón sencillo, manos abiertas y una fe viva.
¡Feliz y bendecido Año Nuevo!
Un abrazo de Bendición,
Coronel Leonardo Fernández
Gracias Coroneles Fernández por este mensaje de inspiración, El señor les continúe bendiciendo.
Con amor y Gratitud al que nos amó y nos lavó de nuestros pecados y nos hace aptos para poder servir a otros no por mérito propio sino por su infinita Gracia ,todo lo que tenemos es de Él por El y para Él, en la obra del Señor es necesario invertir tiempo, dinero y esfuerzo. Gracia por compartir con nosotros este mensaje. Dios bendiga sus vidas
Seguiremos caminando juntos, contra viento y marea, con Dios siempre delante de nosotros. un abrazo.
Que lindas palabras, contundentes, precisas.
Gracias Coronel por la palabra compartida y por su amistad.
Realmente junto a mi esposa, estamos muy agradecidos a Dios y a ustedes nuestros líderes, por habernos dado la oportunidad de servir al Señor en una milla extra.
Es nuestra oración el Señor haga resplandecer su rostro sobre su pueblo, sobre su familia, sobre el Ejército de Salvación.
Les deseamos éxito en todo lo que emprendan.
» Porque yo se los planes que tengo para ustedes, afirma el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, a fín de dar un futuro y una esperanza» Jeremías 29:11. FELICIDADES.
Feliz y bendecido fin de año para todos. Agradecidos con Dios por todo lo que dió y por todo lo que quitó.
Avancemos con la convicción de que Dios estará siempre de nuestro lado.