Desde el Cuartel Territorial, Costa Rica, enero de 2026.
Queridos Salvacionistas:
Al iniciar este nuevo año 2026, reciban un saludo fraternal lleno de gratitud, esperanza y profunda confianza en Dios.
Comenzamos un nuevo ciclo dentro de la misericordia de nuestro Dios, que nos concede un tiempo nuevo para caminar con Él, crecer en la fe y vivir para Su gloria. ¡Bueno es Dios!.
Iniciar es siempre una oportunidad para volver al centro, y el centro de la vida cristiana no es la actividad, ni los planes, ni siquiera nuestros buenos propósitos. El centro es Dios mismo, y la respuesta más sincera, más profunda y más transformadora a Su presencia es la adoración.
La Palabra nos recuerda esta verdad con claridad y reverencia:
“Pues todo proviene de él, y existe por su poder y es para su gloria. ¡A él sea toda la gloria por siempre! Amén.” Romanos 11:36
Adorar es reconocer que todo viene de Él y que todo vuelve a Él. Adorar es declarar, con palabras y con la vida, que no somos autosuficientes, que dependemos de Su gracia y que deseamos que Él sea glorificado en todo.
A lo largo de la historia del Ejército de Salvación, esta convicción se ha expresado también a través del canto congregacional. Al comenzar este año, resuena con fuerza uno de nuestros himnos más queridos, que expresa la esencia misma de la adoración cristiana:
Todo a Cristo yo me rindo,
y deseo serle fiel;
para siempre quiero amarle
y agradarle solo a Él.
La canción ¡Yo me rindo a Él! es una declaración de entrega total. Adorar es rendirle a Dios no solo nuestros labios, sino nuestra voluntad, nuestras decisiones, nuestro tiempo, nuestro futuro, nuestro dinero, nuestra salud.
Nuestro fundador, El General William Booth, insistía repetidamente en que la verdadera fe debía expresarse en una vida transformada, obediente y comprometida con Dios y con los demás. El cristianismo no es solo algo que se cree, sino algo que se vive. Y esa vida, cuando está verdaderamente centrada en Dios, se convierte en una ofrenda continua de adoración.
Adoramos a Dios cuando le damos el primer lugar; cuando elegimos la fidelidad por encima de la comodidad; cuando confiamos más en Su provisión que en nuestro salario; cuando entendemos que nuestros nombramientos, nuestros hogares y nuestros ministerios existen para Su gloria y no para la nuestra.
Entramos a este nuevo año agradecidos por lo que Dios ha hecho, conscientes de que todo ha sido por Su gracia. Y avanzamos con esperanza, sabiendo que el mismo Dios que nos sostuvo hasta aquí seguirá guiando nuestros pasos.
Que el 2026 nos encuentre como un pueblo que adora con gozo, que vive con humildad y que sirve con amor. Que cada día de este año sea una respuesta viva a la fidelidad de Dios.
¡A Él sea toda la gloria, hoy y siempre!.
Con afecto pastoral,
Coroneles Evangelina y Leonardo Fernández
Ejército de Salvación – Territorio Norte de Latinoamérica
Gracias Coroneles. Amo esa canción, me recuerda que no soy yo la dueña de mi vida, sino que un día decidí rendirla al gran Yo Soy, y que él es mi estandarte. En este año, deseo que Dios me ayude a adorarlo en esta área:
«cuando entendemos que nuestros nombramientos, nuestros hogares y nuestros ministerios existen para Su gloria y no para la nuestra.»
Que Dios me ayude a entender que él es el dueño de la mies y que es él quien envía obreros. Oro para que Dios nos permita ver el crecimiento en este nombramiento, pero no solo en numero, sino en personas que ardan por la pasión del ministerio de servirle a él.
que el Espíritu santo nos ayude a vivir para nuestro creador.
Gracias Coroneles por inspirador mensaje.
Gracias Coroneles por esta reflexión y llamado. Dios les bendiga, les guíe y use poderosamente.